El album del 8N – Muchas fotos


Las Madres y Nestor

Por Hebe, año 1981.

…con algo que yo escribí en 1981 y cuando Néstor entró a la presidencia se lo regalé. Yo escribí algo que se me ocurrió entrando a la Plaza un día y se lo regalé a un preso. El hombre que estaba preso lo pasó con una maquinita que tenía, me lo pegó en una madera, me hizo un cuadrito y cuando salió de la prisión me lo regaló. Mucho tiempo lo perdí en mis mudanzas, en mis idas y venidas y lo acabo de encontrar. Para algún periodista hemos hecho una copia, no hay para todos pero se los quiero leer:

‘… En estas últimas veces que hemos ido a la plaza, se me ha puesto en el corazón y en la garganta… porque la plaza es algo que engrandece todo, a la madre que la ha sufrido, porque muchas veces la sufrimos a la plaza, y también y aunque les parezca tremendo algunas veces la disfrutamos.

Y te digo que se me han puesto ganas de gritar y de montones de cosas; porque no pierdo las esperanzas; algún día, un hijo, cualquier hijo, va a cruzar la plaza, realmente, para tomar la cosa de gobierno… no pierdo las esperanzas, aunque tenga que vivir cien años; yo sé que algún día lo voy a ver, estoy segura que lo veré. No se; qué hijo, cuál hijo, pero va a ser nuestro, va a cruzar la plaza para tomarla, y va a ser un hijo nuestro que presida el país…’


Las ollitas – Quilapayún (Las caerolas en contra de Allende en Chile)

Las ollitas

Texto y música: Sergio Ortega

Letra:
La derecha tiene dos ollitas
una chiquita, otra grandecita.
La chiquitita se la acaba de comprar,
esa la usa tan sólo pa’ golpear.

Esa vieja fea
guatona golosa
como la golpea
gorda sediciosa.
Oye vieja sapa
esa olla es nueva
como no se escucha
dale con la mano.

La grandecita la tiene muy llenita
con pollos y papitas, asado y cazuelita.
Un matadero clandestino se las da
de Melipilla se la mandan a dejar.

La derecha tiene dos ollitas
una chiquita, otra grandecita.
La chiquitita se la acaba de entregar
un pijecito de Patria y Libertad.

Óigame señora
no me agarre papa
con eso que dice
esa vieja sapa.


8N – Mapa de los Organizadores

Mapa del 8N

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Cacerolazo 8N – Entre estos tipos y yo hay algo personal


Cristina, el futbol y la pasión

Acuerdo con la AFA sobre prevención de la violencia: Palabras de la Presidenta de la Nación

PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN CRISTINA FERNÁNDEZ EN EL ACTO DE ACUERDO CON LA ASOCIACIÓN DEL FÚTBOL ARGENTINO, DESTINADO A LA PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA EN LOS ESPECTÁCULOS FUTBOLÍSTICOS, SALÓN DE LAS MUJERES ARGENTINAS DEL BICENTENARIO.

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Señor Pastoriza – Eduardo Sacheri

Pato

El Señor Pato Pastoriza

http://www.youtube.com/watch?v=n55fAPVJVzU  por Alejandro Apo de Eduardo Sacheri.

 

Cuando me enteré, casi no pude decir palabra sobre su muerte, señor Pastoriza. No se muy bien porqué. Aunque supongo que siempre me ocurre eso con las cosas que me lastiman. No puedo nombrarlas mientras me duelen mucho, o mientras son un dolor nuevo y desconocido, un dolor que busca su sitio en el cementerio de tristezas que todos tenemos en algún lugar del alma.

Pero al mismo tiempo supe, desde el momento mismo en que me enteré, temprano en la mañana, mientras escuchaba la radio al afeitarme, que iba a tener que escribirle estas líneas, u otras como estas, señor. Eso también es algo que me ocurre con las cosas que me duelen. Se me traban en la lengua pero se me destraban en palabras, cuando las escribo. Aunque con la muerte nunca sea sencillo. Siempre es más difícil con la muerte, señor Pastoriza.

Pero si tengo la necesidad, casi la obligación, de escribirle por lo menos estas líneas, señor Pastoriza, es por algo que le debo desde hace muchos años, y que no pude agradecerle correctamente en su momento. Espero sepa perdonar, a medida que yo avance en este relato, semejante dilación por mi parte. Digamos que tiene que ver con eso de lo difícil que es lidiar con la muerte, señor Pastoriza.

Con todas las muertes. Pero dicen que nunca es tarde, de modo que tal vez sea este el momento de darle las gracias, mis propias gracias, esas que tengo demoradas desde hace tanto tiempo. Ahora que se fue usted, señor, siento que es el momento de decírselo,, o de escribírselo, que – como ya apunté – es mi modo de decírselo.

Usted no necesita que yo le recuerde, señor Pastoriza, esa hazaña de enero de 1978 cuando Independiente, con ocho jugadores, consiguió un empate imposible contra Talleres de Cordoba, como visitante y con medio mundo en contra, en la final del campeonato Nacional de 1977. Lo ganaba Independiente y lo dio vuelta Talleres, con un gol mentiroso, convertido con un manotazo impúdico que el árbitro no tuvo la hombría de anular. Sí tuvo la hombría de echar a tres jugadores de Independiente que le fueron a gritar su indignación. Y la historia estaba escrita.

Todos querían irse, llenos de bronca y de impotencia. Pero estaba usted, señor Pastoriza. Usted estaba y los detuvo. Los detuvo y los hizo volver. Los hizo volver y les dijo: “Jueguen”. Les dijo “Jueguen” y ellos hicieron caso, señor Pastoriza.

Esa noche yo no supe nada, señor Pastoriza. Me habían enviado a Villa Gesell, junto con mi hermana, a veranear con unos tíos. Esas cosas que pasan y que cuando uno es chico no se da cuenta de que lo están engatusando. ¿Cómo era posible que me fuese de vacaciones sin mis viejos ni mi hermano mayor, con lo que a todos nos gustaba el mar? Tendría que haberme dado cuenta de que había una matufia rara, con ese viaje a la playa. Pero a los diez años a veces uno se distrae y pierde las marcas, señor Pastoriza.

De manera que esa noche yo ni me enteré. Usted estaba con los brazos en alto frenando a los jugadores de Independiente; arengándolos, sosteniéndolos, y yo dormía como un bendito. Mi viejo, allá en Castelar, fumaba como la chimenea de un acorazado con la radio pegada en la oreja, y yo soñaba como si tal cosa, fíjese qué barbaridad. Usted mandaba a la cancha a Bertoni. Medio lesionado y todo, y yo no me enteraba de nada. El corazón de mi viejo latía al ritmo frenético de la pared que armaban Biondi, Bertoni y Bochini, y yo seguía en la nube más distante de los sueños. Bochini empujaba el balón hacia la gloria y yo roncaba a pata suelta. Mi viejo gritaba en la puerta de casa, para que se enterasen los vecinos, y yo como si nada, bien metido bajo la frazada porque las noches gesellinas por entonces eran frescas.

Recién a la mañana siguiente algún hincha del Rojo me puso en autos de la hazaña. Yo me sentí raro. Para mí Independiente campeón eran los cantitos con mi viejo, los saltos por la casa, las banderas rojas colgadas de los muebles. No esa noticia atrasada, a cuatrocientos kilómetros de Castelar, traída por un desconocido.

Pero usted no sabe lo que fue a la vuelta, señor Pastoriza. Usted no se imagina. Con mi hermana llegamos de noche, y fue mi papá el que nos abrió la puerta. Se lo escribo y lo estoy viendo, señor Pastoriza. Alto. Levemente encorvado. Pelado. La bata que llevaba bien atada a la cintura y que no podía ocultar la ponchada de kilos que había perdido en esos meses.

Creo que primero me dio un abrazo. No estoy seguro. De lo que sí tengo certeza, porque me acuerdo de cada uno de los diez pasos que di, es que me llevó de la mano desde la puerta hasta la mesa del comedor. “Vení, tipito” me dijo. “Vení que te guardé todo”. Cosas que tiene la vida. Yo tenía diez años y él no podía decirme que se estaba muriendo. Pero podía ingeniárselas para preparar sobre la mesa todos los recortes de esa noche de fábula del 2 a 2 con ocho hombres, señor. La Nación. Clarín. La razón. El Gráfico. Goles. Entre todas las noticias y las fotos, eligió una para leermela en voz alta. “El gol lo hice con la mano” era el título, y el autor del segundo gol de Talleres confesaba la trampa. Mi papá lo leyó efurórico, airado, saliéndose de la vaina. Era la prueba definitiva de que nos habían currado y ni así, señor, ni así nos habían podido sacar el campeonato. Y había otro recorte que hablaba de usted, señor Pastoriza. De cómo se plantó y los plantó y les dijo jueguen.

Y en la noche de enero mi viejo me mostraba cada titular. Cada foto. Y yo miraba los recortes y lo miraba a él. Mierda que era invencible. Flaco y todo. Enfermo y todo. Medio muerto y todo. Señalaba con el dedo los papeles y el partido se levantaba desde la mesa para que yo lo viera. Los marcaba con el dedo índice y era Moisés abriendo de punta a punta las aguas del mar Rojo. Adán tocando la mano de Dios. Bochini empujando la bola, dos a dos y a cobrar. Usted no sabe lo que era ese hombre. Señor Pastoriza.

Tengo esos recortes guardados en mi casa. Tal vez alguna vez junte el valor de ir a buscarlos. No lo sé, temo que si abro la bolsa verde en la que los tengo escondidos se escapen, también, todas las lágrimas.

Pero mi debilidad no tiene que ser ingratitud. Por eso, gracias, señor Pastoriza. Por ese campeonato de leyenda que me dio la oportunidad de dar la última vuelta olímpica con mi viejo, sobre la mesa del comedor, mientras el le hacía las últimas gambetas a la muerte.

Ya ve que no es porque sí, que usted se muere y yo me acuerdote estas cosas. Será mas bien que Independiente es un puente que perpetuamente me conduce a mi viejo. Y bueno. Usted estuvo siempre parado en ese puente.

Así que gracias, señor Pastoriza. Gracias y hasta siempre.

Eduardo Sacheri.


Renuncia voluntaria a subsidio de agua, gas y electricidad

Para iniciar el tramite y acceder al formulario: http://formulario.minplan.gob.ar/

Para consultas: http://formulario.minplan.gov.ar/padronadhesion.aspx

Cuando terminan el tramite les envian un correo de confirmación: Su acto solidario le permite al Estado Nacional mediante esta política pública garantizar la universalización del acceso a los servicios básicos como gas, electricidad y agua potable para todos los ciudadanos del país.

Muchas gracias.
Presidencia de la Nación


De nacionalismos y soberanías – Hernán Brienza

Los argentinos tardamos más de 150 años en animarnos a celebrar nuestra soberanía. Es todo un síntoma del proceso de penetración cultural e ideológica a la que fuimos sometidos por las principales potencias del mundo –primero España, luego Gran Bretaña, y, finalmente, Estados Unidos– y del que siempre nos costó desembarazarnos, tanto en los planos intelectuales, mediáticos, académicos, artísticos, económicos, políticos e ideológicos.

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Ni tanto ni tan poco – Horacio Verbitsky

Por Horacio Verbitsky*

Un colaborador suyo me preguntó si estaría dispuesto a atender a quien yo había llamado vocero de Repsol por su oposición a las retenciones a la comercialización de hidrocarburos. ¿Cómo podría negarme a hablar con el presidente electo? Media hora después me llamó desde Santa Cruz, donde armaba su gabinete. Conocía el trabajo del CELS sobre Fuerzas Armadas y democracia y quería nuestra opinión sobre la cúpula militar que lo acompañaría. Le dije que había una cuestión previa. El senador Eduardo Duhalde, a cargo en forma interina del Poder Ejecutivo, negociaba con el jefe del Ejército, Ricardo Brinzoni, a quien el CELS había denunciado por su participación en la masacre de Margarita Belén, con el presidente de la Corte Suprema Julio Nazareno y con el obispo castrense, Antonio Baseotto. La liberación del casi centenar de altos mandos que estaban detenidos al comenzar aquel año 2003 era uno de los puntos del pliego de condiciones que el diario La Nación le había presentando a Kirchner el 5 de mayo, durante un desayuno que su embajador en Buenos Aires, Alberto Fernández, concertó con el hombre fuerte del diario, Claudio Escribano. El plan canje de impunidades recíprocas contó con el aliento de Rafael Bielsa, a quien La Nación llamó “eventual ministro de Justicia de Kirchner”. Bielsa le dijo al diario de Escribano que si los juicios continuaban serían citados 1800 militares de alto rango, entre ellos 300 en actividad. (“Señales de tranquilidad entre Kirchner y la Corte Suprema”, La Nación, 10 de mayo de 2003). Ese cálculo falso, pensado para intimidar al nuevo gobierno, se lo había transmitido Brinzoni, según reconoció Bielsa. Kirchner respondió en forma categórica:

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Trasvasamiento generacional

Trasvasamiento generacional

Trasvasamiento generacional


El consenso absoluto es una utopía reaccionaria

La crisis global del capitalismo, la rebelión europea de los indignados y los nuevos horizontes abiertos en América latina fueron algunos de los temas que abordaron los intelectuales invitados para el ciclo Debates y Combates, que concluye hoy.

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Sarlo vs Galasso

Victoriosa autoinvención

Por Beatriz Sarlo
Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1417324-victoriosa-autoinvencion

Cuando la Presidenta salió de su casa de Río Gallegos, un grupo de vecinos quiso sacarse fotos con ella. La rodearon, la abrazaron y la despidieron con el grito de “Fuerza, Cristina”. La misma expansión en la escuela donde fue a votar y también frente al aeropuerto. El entusiasmo es comprensible, pero el aliento es innecesario. Nadie más fuerte que la Presidenta en este día.

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Nestor a la Izquierda Mitre para la derecha.

Gracias Nestor

Cartel Nestor Mitre


Afiches Cristina 2011


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