¡Gracias Diego! Se que vas a volver…


Gracias Diego Armando por ser Argentino!

 

  

 

La carta de Diego con la que se despidió de la Selección

Publicado el 29 de Julio de 2010

 

Preparé este discurso durante todo este tiempo que estuve de luto, porque todavía sigue en mi cabeza el partido que perdimos 4-0 con Alemania y me duele en el alma.
 En primer lugar, les agradezco que hayan venido. Mi intención es aclarar lo sucedido con respecto a mi vínculo con la AFA. Hoy solamente quiero expresar mis sentimientos, por lo tanto no voy a contestar preguntas, porque estoy muy triste y dolorido. Igualmente les aseguro que, en otro momento, contestaré todas las preguntas que sean necesarias para clarificarles cualquier duda que tengan. En otro momento, muchachos…
 Analizando el pasado vemos que, desde 1990, la Selección Argentina no logra superar los cuartos de final. Pasaron distintos cuerpos técnicos y ninguno pudo revertir esta situación. Estos datos no surgen de casualidad, algo se está haciendo mal en el fútbol argentino. No puede ser que nuestros jugadores triunfen en todos los equipos del mundo y en la Selección no puedan. Hay cuestiones que vienen desde arriba, que están mal y se hace muy poco para cambiarlas.
 Nosotros tomamos la Selección hace exactamente un año y medio, en la mitad de las eliminatorias. Con un equipo con problemas internos, con el grupo totalmente dividido, asumimos con mucha ilusión y sabiendo que las eliminatorias iban a ser muy difíciles, pero, también, estábamos totalmente convencidos de que teníamos que transmitirles a estos jugadores lo que significa vestir la camiseta argentina.
 Las eliminatorias fueron muy duras, con equipos realmente fuertes, cuestión que quedó demostrada en el Mundial. Luego de obtener la clasificación, el grupo se fue consolidando y fuimos mejorando día a día. Como todo el mundo, hemos tenido aciertos y errores. Internamente hemos realizado nuestra autocrítica, sabemos cuáles fueron las cosas positivas y aquellas que debemos mejorar. Cuando se busca ir en una dirección clara, con objetivos ambiciosos y con tiempos escasos, no existe posibilidad alguna de no equivocarse. Y es en ese momento cuando uno aprende y desde ahí puede definir estrategias, planificar el trabajo, para poder avanzar y crecer.
 El equipo y el grupo de jugadores está compuesto en su mayoría por jóvenes con un futuro inmenso. Se puede soñar grande y lindo. Nosotros soñamos y así nos han quebrado la ilusión de poder conducirlo. Esto me llena de tristeza. Ustedes saben que mi ciclo duró un año y medio. Fue el ciclo más corto de los últimos 35 años. Eso nadie lo dijo. Me llamaron para apagar un incendio, lo apagamos y luego de eso, cuando podíamos trabajar con más tiempo y tranquilidad, sucede esto que pasó en las últimas horas. ¿Qué pasó en las últimas horas? Grondona me mintió. Bilardo me traicionó. Sabiendo que íbamos a tener más tiempo para trabajar y pasada la gran tristeza de la eliminación, todo mi equipo y yo estábamos listos para seguir. Que les quede bien claro. Es más, Grondona en el vestuario, luego de la eliminación en Sudáfrica, me dijo, en presencia de testigos y jugadores, que estaba muy contento con el trabajo realizado y que quería que siguiera. A la vuelta, ya en Argentina, empezaron a enturbiarse las cosas. El día lunes me reuní con Julio Grondona y a los cinco minutos me dijo que quería que yo siguiera, pero que siete personas de mi cuerpo técnico no podían continuar. Cuando me dice esto, me está diciendo que no quería que siguiera. Él sabe, perfectamente, que es imposible que yo siga si no siguen mis colaboradores. Como dije en algún momento, yo defiendo a toda mi gente, desde el masajista hasta el utilero. Y no voy a cambiar. ¿Saben por qué? Porque tengo valores y códigos que no tienen ellos. Esto me lo enseñaron mis viejos. Lo aprendí desde chico cuando jugaba en Argentinos Juniors, cuando apoyaba a mis compañeros. Ahora que estoy detrás de la línea de cal, apoyo a mi equipo de trabajo.
 Esto no se cambia ni se negocia por nada del mundo. Quizás alguno de los que tomaron esta decisión pensó que iba a traicionar a mis colaboradores. Me pregunto por qué pueden llegar a pensar eso. Muy fácil: porque él o ellos, en mi lugar, lo hubieran hecho, los hubieran traicionado. Se equivocaron. Eso no lo voy a hacer. Tengo mis virtudes y defectos, pero como siempre, puedo mirar a la gente a los ojos y de frente.
 Cuando nosotros estábamos de luto… dice señor, acá, y no es así. Cuando nosotros estábamos de luto, Bilardo trabajaba en las sombras para echarme. La lista que me pidió Grondona, que yo se la di, era tocuén… tocuén es cuento. Porque Bilardo y Humberto (Grondona) ya la habían hecho.
 Para terminar, quiero decirles que agarre quien agarre la Selección, sepa que la traición está a la vuelta de la esquina. Y que hay personajes que no quieren bien al fútbol argentino, sólo cuidan sus intereses personales y su cuenta bancaria.
 Señores, ustedes saben lo que he hecho por la camiseta argentina. He dejado todo, absolutamente todo, creo que eso nadie lo puede negar. Estoy convencido de que el fútbol argentino merece estar en otra posición, pero para eso hay que trabajar con tiempo, desde lo técnico y también desde lo anímico, para lograr transmitir el orgullo que nosotros sentíamos por vestir esta camiseta.
 Soy un convencido de que en un corto tiempo los jugadores volvieron a sentir todo eso, quizás esa haya sido mi tarea. Para finalizar, quiero agradecer de todo corazón a los que nos ayudaron y, por sobre todas las cosas, a la gente que nos apoyó en todo momento. Porque todos saben lo que significa la Selección para mí. Lamentablemente, con este planteo no puedo seguir. Pero me voy con la conciencia tranquila de haber dejado todo y haber intentado transmitir este orgullo que significa ser argentino. Nada más. Gracias.

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Acerca de Arturo Jauretche

“Nada grande se puede hacer con la tristeza. Desde la ciencia al deporte, desde la creación de la riqueza a la moral patriótica, el tono está dado por el optimismo o por el pesimismo. Nos quieren tristes para que nos sintamos vencidos y los pueblos deprimidos no vencen ni en la cancha de fútbol, ni en el laboratorio, ni en el ejemplo moral, ni en las disputas económicas… Por eso, venimos a combatir alegremente. Seguros de nuestro destino y sabiéndonos vencedores, a corto o a largo plazo”. Ver todas las entradas de Arturo Jauretche

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