Dolor – Eduardo Anguita


http://www.elargentino.com/nota-112107-Dolor.html

Por Eduardo Anguita

Dolor

29-10-2010 / 

Eduardo Anguita

Néstor, quiero decirte que me tiemblan las manos, que hacía mucho que no me sentía tan vulnerable. Pero no es para eso que te escribo. Me duele que hayas partido, pero tengo algunas cosas buenas para contarte ahora que no estás y que me las tengo que decir a mí mismo. Porque necesito hacer memoria. Necesito honrar a todos los que hacen memoria. Mirá, están pasando en varios noticieros la imagen de ese día en que dijiste ¿qué hace ese cuadro ahí? y de inmediato lo hiciste sacar del Colegio Militar. ¡Qué curioso!, pocos reparan en que ahora ese colegio donde se forman los oficiales está a cargo del general Fabián Brown, a quien conocí cuando hicimos el documental con Osvaldo Bayer de los huelguistas de tu provincia, desde Río Gallegos hasta la estancia La Anita, ahí, tan cerca de donde te fuiste, de ese paraíso que es Calafate. Brown nos abrió archivos y bramaba cuando hablaba del fusilador coronel Varela. Muchas cosas están cambiando, ¡y vos tenés tanto que ver con esos cambios!

Hace un rato hablaba con Hugo Yasky, el maestro, el de la Carpa Blanca, y decía que para él, hasta hace unos años, la Casa Rosada era ese lugar que se veía desde las marchas y que, muchas veces, estaba después de los gases lacrimógenos. Yasky contaba que estuvo con vos cuando estabas haciendo el proyecto de ley de financiamiento educativo y que cuando tuviste la fórmula lo llamaste al ministro de Economía y le dijiste: che, necesitamos fondos para esto… ¡Al ministro de Economía!, que en la Argentina era un señor rodeado de misterios, pero sobre todo de intereses poderosos.

Néstor, no quiero ponerme dramático, pero quiero que sepas que te extrañan muchos, muchos. No quiero dejar de mencionar el mensaje que me dejó Taty Almeida. Dolor. Su voz salía de muy adentro, de las tripas. Y mirá que Taty es de fierro, de las que no se caen. Ni hablar de los presidentes latinoamericanos. Ellos también tienen la voz hecha pelota. Sufren. Debo confesarte: cuando uno ve cómo te extrañan ellos, es más fácil darse cuenta por qué tu obsesión por Unasur, por agrandar la cancha y sentir como propio a cada ecuatoriano, venezolano o brasileño.

No tengo preguntas para hacerte. Acaso, ¿quién podía decirte que bajaras un cambio? Te habían dado el alta. Tuviste el gusto de juntar a los gobernadores en el microestadio de Río Gallegos, de estar en River junto a decenas de miles de trabajadores. Claro, era la antesala de un avance más. Y el destino quiso que esos dos viernes fueran la antesala de tu despedida. Tenías, seguro, en mente, varios de los pasos que ibas a dar. Muchos te vieron como el inflexible, el confrontativo. Y seguro que vos mismo te veías así. Pero, ¿sabés?, fuiste el único que no sólo sacó el cuadro de Videla y además lo enfrentó a ese Alfredo Bisordi –que presidía la Cámara de Casación Penal– desde el lluvioso 24 de marzo de 2006 en el espantoso campo de concentración La Perla.

Muchos ni se acuerdan de Bisordi, pero se había pasado de la raya y quería dar vuelta atrás las ruedas de la historia. Por suerte, ahora los juicios marchan viento en popa.

Pero hoy muchos saben que fuiste como un padre, como un hermano mayor y que cuidaste la democracia como la joya más preciada de la Argentina. Te vas el día del censo. No es justo que el censista no haya podido estrechar tu mano justo hoy y que quedaras registrado como uno más de los millones que poblamos este país. No sólo de argentinos, sino de peruanos, paraguayos, bolivianos o uruguayos, entre otros tantos que están protegidos por el programa Patria Grande.

Néstor, yo sería poca cosa si no te digo que seguramente te faltó ver un nieto o que todavía querías ver cómo se profundiza la asignación por hijo o la distribución de las ganancias. Pero eso sí, te lo juro, la vamos a cuidar a Cristina y, con tiempo, sin prisa pero sin pausa, vamos a ver cómo hacemos para que tu lugar no esté vacío. ¿Sabés?, hubo algo premonitorio. Cuando se pegaron esos carteles de El Eternauta por Buenos Aires el día del acto de los jóvenes en el Luna Park, apenas después de aquel sábado a la noche que te tuvieron que hacer una nueva angioplastia. El Eternauta es el símbolo del héroe colectivo. Un héroe trágico. Hasta ahora lo teníamos asociado a Héctor Oesterheld. Ahora los vamos a recordar juntos. Y vamos a seguir con esta idea de que hay que estar juntos, de que valemos si lo hacemos entre todos. Quiero decirte que estamos demasiado conmocionados y vamos a necesitar muchos días de duelo. Pero yo quiero que sea un duelo activo, para que saquemos todo afuera. Me costaba escribirte otra cosa. Disculpame. Te voy a extrañar. Te quiero.

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Acerca de Arturo Jauretche

“Nada grande se puede hacer con la tristeza. Desde la ciencia al deporte, desde la creación de la riqueza a la moral patriótica, el tono está dado por el optimismo o por el pesimismo. Nos quieren tristes para que nos sintamos vencidos y los pueblos deprimidos no vencen ni en la cancha de fútbol, ni en el laboratorio, ni en el ejemplo moral, ni en las disputas económicas… Por eso, venimos a combatir alegremente. Seguros de nuestro destino y sabiéndonos vencedores, a corto o a largo plazo”. Ver todas las entradas de Arturo Jauretche

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