Un análisis más frío – Lucas Carrasco


http://www.diarioregistrado.com/index.php?secc=nota&nid=44385

Por Lucas Carrasco
02.11.2010

El proceso político se va reacomodando tras la sentida muerte de Néstor. Por ahora, las líneas gruesas que ordenaban los análisis no tienen grandes variantes:

1) El kirchnerismo sigue siendo la primer minoría electoral, a la vez que la primer minoría cultural, fuertemente cohesionada en torno de una narrativa propia, con claro liderazgo y capacidad de reinventarse (en parte por dominar la iniciativa política, en parte por la amalgama de variados sectores que logra hacer concurrir, donde se destacan, especialmente, los jóvenes)

2) La oposición se ordena en torno a un antikirchnerismo furibundo, donde predominan los radicales; y la imposibilidad de la liga de enojaditos del llamado -amablemente- “peronismo federal” por lograr un liderazgo articulador de los diversos caciques sin indios de la pampa húmeda. El debilitamiento del sojerismo como sujeto social populista de la derecha, implica el debilitamiento de las viudas de kirchner en el “peronismo federal”. Los altos precios internacionales de la soja y la foto en sepia, llevaron a que se le encuentren más virtudes políticas a Balbín -a Balbín!- que a Das Neves, Solá y Carlos Pagni.

3) Se profundiza la tendencia al desconcierto por parte de la vanguardia opositora -la de las grandes y oscuras corporaciones con ejes en empresas de medios- ahora buscando una sutileza que el envenenamiento imposibilita. Si hasta Rosendo Fraga, el más sofisticado de los operadores de la derecha, derrapó.

A estos trazos gruesos, que una mirada no contaminada por el odio podían encontrar operando en la realidad antes del miércoles, se le agregan datos novedosos -la muerte de Néstor- y reforzamientos de procesos emergentes preexistentes:

1) La impronta juvenil del kirchnerismo, por caso. Quienes se sorprendieron de esto durante el velorio de Néstor, probablemente tenían preconstruída una visión prejuiciosa de elementos culturales que flotaban en el ambiente:

a) Cuando uno cree las boludeces que se dicen sobre los “blogueros K”, se obnubila ante la posibilidad de pensar porqué muchos treintañeros -como yo- con un lejano pasado en la izquierda, sienten este entusiasmo. O porqué muchos resignifican la tradición simbólica del peronismo -fueron los autores de Un Día Peronista los que hicieron el afiche del Eternéstor- a un lenguaje de época, en cierto modo fundante de una época.

b) Si uno cree cualquier cosa sobre, por ejemplo, 678, difícilmente pueda comprender el impacto de la disputa con Clarín y por la ley de medios, en amplias franjas juveniles.

c) La repolitización que operó en la sociedad, por cuestiones meramente de edad (y de la primacía de la antipolítica durante el neoliberalismo), para muchos se asocia exclusivamente a Néstor y Cristina, aún cuando sea en contra o a favor.

d) Hay una agenda flotando -la ley de medios, el matrimonio gay, la legalización del aborto y la marihuana, el software libre, el alejamiento del estado con la iglesia, las demandas de pueblos originarios- que sólo la audacia del kirchnerismo puede y ha recogido.

e) Cuando se creen boludeces sobre Moyano -especialmente sobre sus hijos- se pasa de largo la construcción de la Juventud Sindical, nacida a partir de cuadros políticos muy sólidos y al calor del crecimiento del empleo y del empleo legalizado. La suma de prejuicios y mochilas históricas trasladadas así nomás, induce a no poder entender qué pasa por ahí: y es algo bastante grande lo que se viene.

2) La cohesión discursiva y simbólica que muestra el kirchnerismo. Ante cada gran problema el kirchnerismo respondió redoblando la apuesta y trazando un camino, no exento de las necesarias confrontaciones para llevarlo adelante. La irreparable pérdida de Néstor implicó,para una parte muy grande la sociedad, a la par que este dolor inmenso, la certeza de la continuidad.
Asunto que Nelson Castro con su chiste de “el ex presidente en funciones” jamás podrá comprender. No sólo por su limitación para entender conceptos complejos, sino porque el odio, en política, no es buen consejero.

3) Las elegantes invitaciones a que Cristina tire la toalla, junto a un reconocimiento de que hay populistas incurables que se parecen bastante a un ser humano más o menos racional, están configurando -además de un papelón inmenso, un ridículo del que, como dijera Perón, no se vuelve- el libreto para construir un discurso de acá a los próximos meses. El de un ala izquierda del kirchnerismo -donde está Moyano, D elía, Hebe de Bonafini- que imposibilita la reunificación del justicialismo, que posibilitaría contar con el caudal electoral de Marios Das Neves, que pelea codo a codo con la MST en las encuestas. Un 0,28%. Sumados ambos.

4) La mayor presencia estatal y el aumento de sus capacidades, es leída en toda sudamérica como un avance del “autoritarismo” por la derecha de herencia criminal. Nada nuevo. El breve paréntesis de 20 minutos para insultar a la presidenta, no modificó la táctica de las grandes empresas comunicacionales. La movilización espontánea de grandes multitudes, en todo el país, para expresar agradecimiento a Néstor y apoyo a Cristina, en cambio, sí operaron sobre el desánimo evidente de los militantes a sueldo de las grandes corporaciones. La perplejidad se puede ilustrar con un chiste negro: a las doce del mediodía del día miércoles, Pablo Sirvén contaba en su twitter qué cines abrían durante el feriado del censo. Buen tipo, no?
La muerte de Néstor no aplaca los ánimos y es comprensible, dado que lo que se combate bajo el lenguaje alambicado y hueco del dialoguismo consensual son las ideas, encarnadas en miles y miles de ciudadanos y colectivos intensos, que Néstor primero y Cristina después cristalizaron en políticas de estado democráticas plasmadas en las instituciones de la república. Pero, atención: mientras estaban estudiando la ley del matrimonio igualitario, Gerardo Morales llamó a la Presidenta para desearle feliz cumpleaños, y Cristina, pará, agarrate que esto es fuerte: no quiso atenderle el teléfono! Sin dudas, un golpe antidemocrático a las instituciones de la república, dios, cuánta confrontación, basta ya, crispada.

5) La serie de operaciones de prensa para encontrar dentro del kirchnerismo a la gran esperanza blanda y blanca, seguramente, por efecto del crecimiento del kirchnerismo, se acentúe. Y a la vez, pierda relevancia.

6) La discriminación -mezcla de fanatismo, racismo y clasismo- a la que somos sometidos los que apoyamos la defensa de los derechos humanos, el revertir del deterioro social, la ampliación de libertades y pluralidades, las paritarias y la organización gremial, el crecimiento de las herramientas estatales que equilibren al mercado, un horizonte de equidad social, la legitimidad de la organización popular; junto con las inevitables luchas políticas que estas banderas demandan, probablemente se debiliten un poco durante el correr de los próximos meses. En buena hora. La escenificación contundente de la despedida a Néstor, implicó también la visibilización de una parte de la sociedad -ni más ni menos que la primer minoría- sin los descalificativos que suelen acompañarla desde las empresas comunicacionales hegemónicas. Difícilmente ese relativo respeto se mantenga andando el tiempo, pero sus efectos sí serán en buena medida irreversibles.

7) El reciente triunfo de Dilma en Brasil y la concurrencia de los presidentes sudamericanos al velorio del primer secretario general de Unasur, desmienten los análisis que sostenían el fin de esta ola de gobiernos de izquierda, nacionales y populares, que sólo se dan, regionalmente, en esta parte del mundo. Las implicancias de este dato son enormes. Verdaderamente enormes.

8) El legado de Néstor es todo esto: él fue quien lideró un sector que en las contradicciones sociales más arriba expresadas, tuvo su parte en la disputa y hoy hace un balance, no acrítico ni exento de futuros, más que positivo.
Las grandes deudas de la democracia de ahora en más se lucharán con la cara de Néstor. El tipo más calumniado desde el retorno de la democracia. También el más querido. El más admirado.

No es poca cosa.
Más bien es una cosa inmensa

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Acerca de Arturo Jauretche

“Nada grande se puede hacer con la tristeza. Desde la ciencia al deporte, desde la creación de la riqueza a la moral patriótica, el tono está dado por el optimismo o por el pesimismo. Nos quieren tristes para que nos sintamos vencidos y los pueblos deprimidos no vencen ni en la cancha de fútbol, ni en el laboratorio, ni en el ejemplo moral, ni en las disputas económicas… Por eso, venimos a combatir alegremente. Seguros de nuestro destino y sabiéndonos vencedores, a corto o a largo plazo”. Ver todas las entradas de Arturo Jauretche

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