Archivo de la categoría: Analisis

Ni tanto ni tan poco – Horacio Verbitsky

Por Horacio Verbitsky*

Un colaborador suyo me preguntó si estaría dispuesto a atender a quien yo había llamado vocero de Repsol por su oposición a las retenciones a la comercialización de hidrocarburos. ¿Cómo podría negarme a hablar con el presidente electo? Media hora después me llamó desde Santa Cruz, donde armaba su gabinete. Conocía el trabajo del CELS sobre Fuerzas Armadas y democracia y quería nuestra opinión sobre la cúpula militar que lo acompañaría. Le dije que había una cuestión previa. El senador Eduardo Duhalde, a cargo en forma interina del Poder Ejecutivo, negociaba con el jefe del Ejército, Ricardo Brinzoni, a quien el CELS había denunciado por su participación en la masacre de Margarita Belén, con el presidente de la Corte Suprema Julio Nazareno y con el obispo castrense, Antonio Baseotto. La liberación del casi centenar de altos mandos que estaban detenidos al comenzar aquel año 2003 era uno de los puntos del pliego de condiciones que el diario La Nación le había presentando a Kirchner el 5 de mayo, durante un desayuno que su embajador en Buenos Aires, Alberto Fernández, concertó con el hombre fuerte del diario, Claudio Escribano. El plan canje de impunidades recíprocas contó con el aliento de Rafael Bielsa, a quien La Nación llamó “eventual ministro de Justicia de Kirchner”. Bielsa le dijo al diario de Escribano que si los juicios continuaban serían citados 1800 militares de alto rango, entre ellos 300 en actividad. (“Señales de tranquilidad entre Kirchner y la Corte Suprema”, La Nación, 10 de mayo de 2003). Ese cálculo falso, pensado para intimidar al nuevo gobierno, se lo había transmitido Brinzoni, según reconoció Bielsa. Kirchner respondió en forma categórica:

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El consenso absoluto es una utopía reaccionaria

La crisis global del capitalismo, la rebelión europea de los indignados y los nuevos horizontes abiertos en América latina fueron algunos de los temas que abordaron los intelectuales invitados para el ciclo Debates y Combates, que concluye hoy.

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Algunos puntos sobre la “batalla cultural” – German Ibañez

Algunos puntos sobre la “batalla cultural”

Cuando hablamos de la “batalla cultural” o de la “batalla de ideas”, nos estamos refiriendo a la cuestión de la hegemonía ideológico-cultural en una sociedad, a la lucha por la construcción de sentidos, y a su relación con la política.

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Carta a vos que votás a Macri – Nicolás Lichtmaier

El voto es la expresión última de nuestra soberanía como pueblo, y por eso hay que respetar la elección de cada votante. Eso no quita que uno quiera, a veces, cuestionar ciertos votos. No quita que uno se rasque la cabeza sin entender por qué la gente decide votar de cierta manera. Eso me pasa a mí ahora y para entender un poco sobre esta cuestión te agradecería, a vos que votás a Macri, que te prestes a este experimento. El experimento consiste en cuestionar ese voto por Macri. ¿Por qué lo votás? Yo no lo voy a votar, sin embargo creo que vos y yo debemos querer cosas parecidas para la ciudad. Que sea linda, limpia, cómoda y justa. Algo no cierra. Recorramos entonces alguna de las razones por la que quizá lo votás y veamos si estás eligiendo realmente según lo que queremos para la ciudad.

Cuadro de honor – Luis Bruschtein

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Son los impresentables y piantavotos. Los que no se pueden mostrar porque horrorizan a las señoras. El anticuadro de honor que sigilosamente van instalando los grandes medios. Cuando la Presidenta lanzó su reelección, se apresuraron a destacar que no estaban Moyano ni Hebe. Y por supuesto tampoco Milagro Sala. Continuar leyendo


Una historia interminable – Nicolás Casullo

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/especiales/18-77985-2006-12-20.html

Miércoles, 20 de diciembre de 2006

 

Una historia interminable

Mirada a la distancia, dice el autor, se puede leer esa coyuntura como un fracaso, pero esos días respiran debajo de todo el contexto político que nos circunda. Pero el 2001 también signó lo nacional a menudo de manera muy desorientadora.


Requiem para Lanata – Facundo Falduto

Fuente: http://lamaquiladora.blogspot.com/2011/03/requiem-para-lanata.html

Hubo tres grandes periodistas en Argentina: Botana, Timerman y Lanata. Hagamos una selección, un sesgo, simple, parcial, generalizadora. Hubo tres grandes periodistas o editores -que no es lo mismo- en el siglo XX: Botana, Timerman y Lanata. Los tres tienen en común que fundaron un diario y están muertos.

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Keynes vs. Hayek – Sandra Russo

A propósito de la reunión en Buenos Aires de la Sociedad de Mont Pelerin, me puse a releer algunos párrafos de su fundador, el Premio Nobel de Economía 1974, Friedrich Hayek. Descubrí a la Sociedad de Mont Pelerin cuando estaba escribiendo Jallalla, mi libro sobre Milagro Sala. Paradojas. Buscando contexto para hablar de una organización social de excluidos que surgió en los ’90 en la provincia más pobre de un país salvajemente neoliberal, me topé con Hayek. Fue a través del libro Jujuy bajo el fuego neoliberal, editado en 2010 por la Universidad de Jujuy y compilado por el historiador Marcelo Lagos, que accedí al pensamiento de la Sociedad de Mont Pelerin. Era un acierto de ese libro incluir un capítulo introductorio sobre los postulados de ese economista austríaco, era necesario pasar por Hayek para entender la pobreza jujeña.

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El azar en la historia – Hugo Presman

http://www.diarioregistrado.com/nota-46342-El-azar-en-la-historia.html


El azar en la historia

Por Hugo Presman

Los analistas políticos en la interpretación del escenario contemporáneo y los historiadores con la perspectiva que da el tiempo, intentan encontrar el hilo de Ariadna de los hechos que analizan. Sin embargo, el azar juega un papel que muchas veces no entra dentro de la disección de los acontecimientos. Sería ridícula una interpretación del presente o del pasado tomando como eje central la imprevisión; pero una vez encontrado ese hilo de Ariadna que da un cierto orden al desorden de la realidad, entra el azar, en un pequeño porcentaje, por la puerta de servicio de la realidad y de la historia.

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Giardinelli vs Kovadloff en La Nacion

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1337811

La Presidenta no cambiará de rumbo

Por Santiago Kovadloff
Viernes 31 de diciembre de 2010

¿Año nuevo, vida nueva? El Gobierno parece empeñado en despertar expectativas favorables en un electorado que, hasta hoy, le es adverso. Se diría que quiere dar la impresión de que promueve un cambio atento a sus reclamos. ¿Fin de la autocracia? ¿Murió con Néstor Kirchner la necesidad de concebir el ejercicio de la política como beligerancia perpetua? ¿Enviudar significó también poner fin al ostracismo del sentido común? ¿Ante quién estamos? ¿Ante una presidenta liberada de una tutela despótica? ¿Ante una voz postergada que recupera protagonismo y se abre al diálogo con sus adversarios?

Quien rinda tributo a las apariencias y pase por alto lo decisivo, no dudará en afirmarlo. No confundamos, empero, las imposiciones de una inminente campaña electoral con las transformaciones sustanciales nacidas de un espíritu autocrítico. El Gobierno no cambiará de rumbo, aunque cambie de táctica. Sus más altos representantes tienen, si se quiere, el mérito de la constancia, pero no el de la sensatez, como bien lo prueba el estallido de los hechos recientes. Aferrada desde siempre al populismo, Cristina Kirch- ner optó por la inoperancia y puso al desnudo, otra vez, su afición a la demagogia. No encaró a fondo el problema de la vivienda y menos aún el de la pobreza; fue indiferente al auge del narcotráfico y alentó la justicia por mano propia al favorecer la acción directa donde debía imperar el Estado. Seamos francos: el año que despedimos no termina bien. Abundan los muertos sembrados por la violencia. Resalta la ausencia de la ley en la tramitación de los conflictos sociales. Los opositores aún no lograron dejar atrás el berenjenal de mezquindades que empobrece a la política. Crece el desierto conceptual donde deberían abundar las ideas.

Las dos últimas administraciones -la de Néstor Kirchner y la actual- no han contribuido a profundizar el tránsito desde el autoritarismo a la democracia representativa. Todo lo contrario. Reforzaron los mecanismos de intolerancia al disenso, despreciaron los partidos, se burlaron del federalismo, instrumentaron sin pausa la pobreza, respaldaron el sindicalismo extorsivo, manipularon las investiduras y la tarea parlamentaria. Sus logros parciales se opacan a la luz del caudal abrumador de sus transgresiones.

Si de honrar la memoria se trata, en vísperas de las próximas elecciones, no se puede menos que recordar qué rápido se evaporaron de la gestión de la Presidenta las inflexiones republicanas que poblaron su discurso de campaña en 2007. La Argentina política sigue siendo monótona en sus prácticas, a fuerza de ser repetitiva en sus propuestas. El repertorio de problemas que la afectan se reitera con la rigidez de lo invariable. Y la hora de las innovaciones imprescindibles demora su irrupción como un sueño nuevamente postergado. Con instituciones endebles y sin partidos políticos fortalecidos por la riqueza del pensamiento programático, la expectativa democrática no atina con el camino que potencie su esperanza.

La ineptitud demostrada por el Estado ante la violencia social en curso probó que el poder no está dispuesto a dejarse acotar por las imposiciones de la ley. Fue preciso que Néstor Kirchner desapareciera para que el gobierno nacional admitiese, si bien tardíamente, el trágico relieve alcanzado por la inseguridad social. Aun así, la Presidenta insiste en enmascarar la responsabilidad que le cabe a su gestión en lo que hace al crecimiento del vandalismo y el ahondamiento de la ilegalidad. Prefiere, una vez más, postularse como víctima de sórdidos propósitos desestabilizadores. Al proponerse como blanco de una conjura generalizada, Cristina Fernández busca inscribir los padecimientos que le acarrea su presunto progresismo en el centro de un acoso antidemocrático impulsado por el PO, Pro y un sector del Peronismo Federal, todos ellos caratulados como igualmente extremistas. De más está decir que el planteo, de tan viejo, huele a rancio y que recuerda una de las prácticas más usuales del fascismo. Si de ganar credibilidad se trata, Cristina Fernández ha optado por el menos rentable de los caminos. Jamás admitirá ella que el kirchnerismo lleva años subestimando las brutales evidencias del auge del narcotráfico, del aumento de la marginalidad y la expansión del delito urbano y suburbano. La patria piquetera y las banderas de la llamada democracia directa no tienen otro auspiciante que el Gobierno; un gobierno al que, por cierto, no amenaza un presunto acoso golpista sino el océano de contradicciones y oscuros intereses en que vive sumergido, la desconfianza que generan sus errores renegados y la falta de probidad que evidencia para desempeñar sus funciones en consonancia con un marco institucional bien afianzado. Nadie, ni aun sus más tenaces adversarios, desean otra cosa que verlo extinguirse al cabo de su legítimo mandato constitucional.

No pocas veces, la copa que alzamos cada fin de año simboliza el triunfo de la esperanza sobre las frustraciones que impone la experiencia. Hoy vuelve a ser así. El año 10, políticamente hablando, termina mal. Un oficialismo ciegamente aferrado a su incompetencia frente al drama social y una oposición todavía desarticulada que está lejos de haber revitalizado el papel de los partidos, ponen de manifiesto la fragilidad en que se encuentra la República. No obstante, como digo, la esperanza no quiere renunciar a su papel. Y es comprensible que así sea. Dejar de soñar con un país mejor equivale a resignarse a que la decadencia administre la historia.

Durante siete años, con su implacable intransigencia, el kirchnerismo contribuyó a que la inseguridad prosperara. La nutrió, la justificó y miró sin ver sus consecuencias, por no decir que lo hizo con soberbia. Ahora, desbordado por ella, accede a crear un ministerio para combatirla. ¿Ha descubierto que la mayor parte de la sociedad no quiere vivir fuera de la ley? No, por cierto. Lo que ha descubierto es que la transgresión de la ley amenaza con vulnerar su propia estabilidad; difícil tarea, la que se impone un gobierno que construyó su protagonismo subestimando lo que en estos días parece empezar a importarle. El oficialismo aspira a presentarse ahora como su mejor competidor. Quiere hacer olvidar su pasado con urgencia allí donde la conciencia de sus desaciertos es más profunda y perseverante. Y ello mediante un barniz innovador que seduzca al menos a una franja del electorado disidente.

Al igual que el oficialismo, los opositores han abundado y abundan en el culto de las apariencias. Sobran los postulantes a la más alta magistratura y faltan las convergencias veraces que privilegien las políticas de Estado sobre el fulgor de los postulantes. Tampoco a ellos les resulta fácil revertir la desconfianza sembrada. De manera que unos y otros deben generar credibilidad donde han diseminado tanta confusión y desencanto.

La lógica maniquea ha fatigado a la clase media. Ya es tarde para seguir practicándola con éxito allí donde la mayoría del electorado exige cordura y responsabilidad. Esa mayoría sabe que la lucha entre vecinos y usurpadores de terrenos -al igual que tantas otras a ella emparentadas- sólo cesará el día en que los desposeídos tengan la oportunidad de encontrar en la ley la oferta fundamental que el Estado les adeuda.

El año finaliza dejando a la vista esta gravísima confluencia entre la multiplicación de expresiones de la acción directa y la volatilización del Estado que retrasa dramáticamente el proceso de reconstrucción de nuestras instituciones. La República, sin ellas, linda con lo espectral.

Vale la pena repetirlo: una ola de disconformidad se abate por igual sobre el oficialismo y la oposición. Ella resulta de los reiterados desaciertos que una y otra han evidenciado en la comprensión de las necesidades colectivas. La gente del llano sigue sabiendo hoy, mejor que sus dirigentes, qué resulta indispensable para reconstruir el país. Nadie, en esa medida, reclama ya el fin de la política sino su perfeccionamiento, su marcha eficiente hacia el horizonte de la justicia, del sentido común y la pacificación. Acaso esta sólida evidencia sea, por lo medular, la buena noticia que cabe subrayar al terminar este año. © La Nacion

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De categorías y excesos

Por Mempo Giardinelli
Jueves 6 de enero de 2011

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1339245

Estimado amigo: creo que te consta cuánto te respeto y aprecio. Pero en tu artículo del 31 de diciembre leo una inesperada cantidad de afirmaciones que me impiden callar. Y sobre todo me alarma el uso de tantas categorías de descrédito nada rigurosas, como las que uno escucha todo el tiempo en cierta clase social porteña, y que no esperaba de vos. Veamos tus preguntas:

“¿Fin de la autocracia?” Ante todo, me pregunto de qué país hablás, porque autocracia significa “gobierno en el cual la voluntad de una sola persona es la suprema ley” y eso no impera en la Argentina, donde vivimos una democracia participativa como nunca antes. Sin dudas conflictiva y con aspectos reprobables, con instituciones sometidas a fuertes presiones corporativas y con un funcionamiento ejecutivo, legislativo y judicial muchas veces cuestionable. Pero desde diciembre de 1983 aquí se puede opinar lo que se quiera; impera la más absoluta libertad de expresión, y la fenomenal recuperación económica de nuestro país tiene que ver con esto.

“¿Murió con Néstor Kirchner la necesidad de concebir el ejercicio de la política como beligerancia perpetua?” Otra vez pregunto: ¿Cuál beligerancia? Porque el estilo de NK podía ser cuestionable por chabacano, desaliñado y provocador, y yo lo señalé en muchos artículos. Pero beligerante es quien está en guerra, y no fue ni es el caso argentino de los últimos siete años, por lo menos. NK pudo ser polémico y poco propenso a conciliar, pero tanto como decenas de dirigentes, por caso Carrió, Morales, Duhalde, Macri y tantos más. Beligerantes son los antidemocráticos y golpistas, que los hay, nostálgicos de un autoritarismo a cuya superación vos contribuiste de modo ejemplar. Y también son beligerantes los resentidos que agravian e insultan y hace poco descorcharon champán practicando un repudiable “viva la muerte”.

“¿Enviudar significó también poner fin al ostracismo del sentido común?” Me sorprende este desaliño lingüístico. Porque enviudar para la Presidenta ha de haber significado solamente dolor y desamparo, como cuando se muere tu compañero/a de más de treinta años. Eso merece simplemente respeto, en lugar de cuestionamientos a la exclusión o retorno del sentido común, materia discutible si las hay, toda vez que se define como “el modo de pensar y proceder tal como lo haría la generalidad de las personas”.

“¿Ante quién estamos? ¿Ante una presidenta liberada de una tutela despótica? ¿Ante una voz postergada que recupera protagonismo y se abre al diálogo con sus adversarios?” Me pregunto de qué tutela despótica hablás, Santiago, porque lo que a mí me impresionaba era precisamente el acuerdo de esa pareja, el modo de resolver sus naturales forcejeos y el proceder siempre a dúo. Me cuesta creer que un intelectual como vos caiga en ese machismo ramplón que supone que la Presidenta era sometida por su marido. Yo no crucé ni diez palabras con ellos, juntos ni de a uno, pero conozco mucha gente que puede testimoniar la unidad en disenso que practicaban. Y que a mí y a muchos argentinos nos parece una experiencia original, interesante y valiosa.

Tampoco se entiende lo de “voz postergada que recupera protagonismo” porque si algo no perdió jamás CFK, como jefa de estado, fue protagonismo. De igual modo que si de “diálogo con adversarios” se trata, es ella la que viene poniendo mejilla todo el tiempo frente a la cerrazón de la oposición, devenida masa amorfa de gritones y exasperados que acusa sin cesar pero a la que no se le cae una idea de gestión con sentido social ni de casualidad.

También acusás al Gobierno del “estallido de los hechos recientes”, lo cual sorprende porque está claro que en el armado de las ocupaciones de tierras de las últimas semanas hubo operadores no precisamente gubernamentales. Podrá gustarte o no la designación de Nilda Garré al frente de un para mí tardío Ministerio de Seguridad, pero fue una respuesta a las provocaciones. Y en cuanto a que “abundan los muertos sembrados por la violencia”, yo respondo que no hay tal abundancia y que ni un solo cadáver es atribuible a este gobierno, y menos a la Presidenta.

Por lo demás, es cierto que CFK se aferra al populismo. ¿Y qué? Se aferra a su ideología como la oposición al liberalismo, cierta derecha al fascismo y cierta izquierda al marxismo o al troskismo. Pero eso no autoriza a que afirmes que “optó por la inoperancia” cuando este gobierno es el que más cambios ha producido, y ha desarrollado a la Argentina como ningún otro en varias décadas, precisamente con leyes, propuestas y obras de todo tipo. Debieras viajar por el interior, Santiago, para ver cómo han cambiado las cosas, muchas para bien y algunas para mal, desde luego. Y verás cuánto tiene que ver lo malo con la soja, el desmonte, el abuso empresarial y el atropello a históricos campesinos expulsados de sus tierras y forzados a indignas migraciones internas, todo lo cual se relaciona con cierto liberalismo salvaje y con el menemismo y una corrupción, esa sí, incontrolable.

Por eso no se entiende la supuesta “ola de inconformidad” que mencionás, cuando la inmensa mayoría está de vacaciones y el consumo ha crecido de manera inusitada, posibilidades que miles de familias hasta ahora no tenían.

“No encaró a fondo el problema de la vivienda y menos aún el de la pobreza”. Ay Santiago, pareceré oficialista (lo cual deploro porque no lo soy) pero jamás en la Argentina se construyó tanta vivienda social como en los últimos cinco años. Y no hablo de datos oficiales, sino de lo que se ve en todo el país. Y ni qué decir de la Asignación Universal por Hijo, medida que no sólo provee de unos pesos a millones de personas que estaban fuera de la economía, sino que además sus hijos (casi cuatro millones) se documentan masivamente y han aumentado la escolaridad de manera impactante, generando una extraordinaria crisis pero de crecimiento.

Aspectos cuestionables. Es claro que hay muchísimo que este gobierno no hizo, y son sus aspectos más cuestionables los que me impiden declararme kirchnerista. No han movido un dedo para limpiar las malditas policías de todo el país y no sólo la Federal o la Bonaerense. Mantienen un sistema carcelario inhumano que fue creado por el genocida Camps. No han mejorado sustancialmente el sistema de salud pública, y además hay bolsones de corrupción que perduran en el país y para mí -como para vos- son intolerables. No hay un solo preso por corrupción de estos siete años en la Argentina, y eso es tremendo. Y es poquísima respuesta llevar a juicio oral a Ricardo Jaime, aunque esté bien.

Pero no ignoro, Santiago, lo que muchos olvidan: que a esta corrupción no la inventó el kirchnerismo, cuya culpa es no haber cortado las cadenas de coimas. Por eso el odio de cierta oposición es mentira que esté vinculado a objetar la corrupción. Ese odio es resentimiento puro ante una de las mejores cosas del kirchnerismo: que ha recortado poder y privilegios a ciertas corporaciones.

Finalmente, rechazo que “el año que despedimos no termina bien”. Yo digo que termina mejor que cualquiera de los últimos veinte años, por lo menos. Con inflación dura pero controlada, con medio país de vacaciones y un consumo fenomenal, con una industria recuperada y exportaciones record, con la deuda externa achicada y políticas sociales que no existían. A ver, Santiago, ¿qué fin de año fue mejor? ¿Acaso alguno de nuestro querido Raúl Alfonsín que terminó sometido por lo peor del golpismo -primo hermano del actual- pero también por su propia inoperancia? ¿O alguno de Menem, al que aborrecimos porque era ejemplar solamente en su inmoralidad? ¿O los tres fines de año infames que nos regaló el autista De la Rúa, rodeado de Cavallos y López Murphys para horror de los radicales de ley, y te lo dice quien viene de una familia de radicales de ley?

Tampoco puedo dejar pasar eso de “la volatilización del Estado” y de que “la República linda con lo espectral”. Madre mía, Santiago, ni en tiempos de los militares a los que vos lúcidamente combatiste con la pluma y la palabra; ni en los de Menem que nos rifó el país a cambio de nada y sembrando desempleo y desindustrialización; ni en los sucesivos reinados económicos de Cavallo; ni cuando las decenas de muertos del final de De la Rúa y el circo que vino después te escuché o leí decir algo semejante. Ni vos ni nadie puede definir hoy a nuestro país como “república que linda con lo espectral”. Es excesivo, por decirlo suave.

Con el mayor respeto y ninguna ironía, amigo mío, he intentado decirte que no me parece bien que un filósofo y columnista serio como vos dé por ciertas categorías y asertos propios de cualquier pelafustán exasperado. Vos no lo sos; de ahí mi sorpresa al leer tu nota. Y de ahí esta nota, que cierro con el abrazo cordial de siempre.


O’Donnell vs Barragan – Periodismo Independiente

http://www.diarioregistrado.com/Politica-nota-46073-Las-pautas-del-periodismo-independiente.html

Las pautas del periodismo independiente
Felicitaciones, Alfredo Leuco! La revista del ejemplar Fontevecchia acaba de nombrarlo el mejor periodista del año. (Dios es grande y le permitió disfrutar el reconocimiento con vida, salvado de la metralleta locamente enamorada de Lucas Carrasco).

¡Vergüenza y deshonra para ustedes: Víctor Hugo Morales y Orlando Barone! Esa intachable publicación los destaca como los más peores periodistas. Y sobre el pucho la nota de Pablo Sirvén -que injustamente sin premio de noticias- denuncia la siniestra operatoria kirchnerista que pone pauta para bancar a los periodistas corruptos. Sirvén para demostrar su punto con convicción cita lo siguiente “la propaganda -escribe la periodista María O’donnell en su libro propaganda k (planeta, 2007)- no persigue la verdad ni busca informar: su objetivo es influir, disuadir, moldear un pensamiento.” deliciosa declaración de principios por el absurdo.
Esta misma mañana escuchaba a María O´donnell definir a 678 como propaganda oficial. No sé cuántas veces escuché lo mismo de otros periodistas, pero me molesta más cuando se trata de personas inteligentes por quienes guardo cariño. Supongo que me molesta más por su inteligencia que por mi cariño. Aunque el descariño recibido también mortifica un poco.

Las armas secretas
Decir que 678 es propaganda oficial demuestra una gran desaprensión y desprecio por la diversidad democrática que tanto les llena la boca a los periodistas independientes. Es sostener que hay una masa idiota que recibe un mensaje elucubrado por genios maliciosos dedicados a inyectar ideas perversas en cabezas huecas. Quien habla de propanga ni siquiera sospecha que 678 representa el pensamiento (o si quieren: la misma imbecilidad) de millones de ciudadanos que están hartos de escuchar a la vieja corporación periodística repitiendo, aunque sea por casualidad, las mismas ideas de las empresas que los auspician. Y entonces “influir, disuadir, moldear pensamiento” supongo que será el imperativo moral de los periodistas independientes que con entrega republicana intentarán salvar a los imbéciles de las garras de la propaganda oficial. Me pregunto qué piensa María O´donnell cuando lee un editorial de Kirschbaum o Blank. Pensará que eso no es propaganda –claro que no- y que sólo se trata de periodistas independientes defendiendo con independencia los intereses políticos de la empresa que les paga el sueldo para que hagan periodismo independiente. Obvio: como en clarín podés ser independiente no podés evitar defender a clarín por el amor y el agradecimiento inmenso que su desinteresada generosidad te provoca.

Bestiario
Para el periodista independiente recibir dinero de empresas privadas es el non plus ultra de la libertad de conciencia. Sin importar cómo hacen ese dinero, ni a dónde se lo llevan, ni para qué lo usan, ni por qué se lo dan a él, ni de qué forma esas empresas explotan o no, arruinan el planeta o no, corrompen o no, joden a la economía nacional o no, etc. Lo importante es que se trata de empresas privadas. Aunque a veces ni siquiera porque puede tratarse de un sindicato de peones dedicado a colaborar con cerealeras que los esclavizan para generarse ganancias que serán parte de la pauta “no oficial” en el programa del periodista independiente.
Empresas cerealeras que evaden por millones al fisco pondrán pauta en el programa del periodista independiente para que tenga la libertad de criticar al gobierno por cómo utiliza los recursos del estado mientras que sus auspiciantes lo estafan.

Ocupaciones raras
Cito la cita: “la propaganda -escribe la periodista María O’donnell en su libro propaganda k (planeta, 2007)- no persigue la verdad ni busca informar: su objetivo es influir, disuadir, moldear un pensamiento.” perseguir la verdad y buscar informar son labores extenuantes para el periodista independiente. No así para mí que sólo busco descubrir mentiras y molestar a los que desinforman. Y creo que lo puedo hacer gracias a la decisión del gobierno de tener un programa como 678 en el canal público. Porque a ningún periodista independiente se le ocurrió todavía ponerse a “buscar la verdad” ahí donde están la guita y los intereses de las corporaciones que han manejado la economía del país gracias a que controlaban los medios de comunicación.
“buscar la verdad” es a esta altura una construcción seudopoética como “amar la vida” o “querer un mundo mejor”. La verdad, al menos por lo que se puede ver en estos tiempos, es que hay dos periodismos: el que detesta a este gobierno, y el que lo apoya, mucho o moderadamente. ¿de qué verdad podemos hablar cuando Víctor Hugo morales es para la revista de mayor tirada del país el peor periodista de la argentina? (lo dejo afuera a Barone, para que no digan que él y yo somos una corporación). Semejante idiotez es una declaración desesperada. Una desnudez brutal, pero absolutamente didáctica sobre la realidad política y mediática. Creo que por fin Fontevecchia nos informó algo interesante.

Manual de instrucciones
¿Cómo tener conforme al periodista independiente? Haciendo que en canal 7 y en canal 9 tengan sus programas periodísticos Pablo Sirvén, Van Der Kooy, Grondona, Lanata, Aguinis, Tenembaum, O´donnell, Majul, Pagni, Ruiz Guiñazú, Nelson Castro, etc… Y que 678, Duro de domar, TVR y bajada de línea vean si los contratan en el trece, telefé o américa. Como eso difícilmente ocurra, el periodismo independiente volverá a monopolizar la información y la verdad. Pero como la verdad es buena, el monopolio de la verdad será el remedio definitivo a tanta iniquidad kirhnerista.
Y lo mismo para los medios gráficos, que Anguita se deje de joder y vea si clarín o la nación lo contratan para escribir sus notas. Será difícil que Anguita trabaje ahí, pero será bueno para los buscadores de la verdad que los Anguitas dejen de tener tanto espacio para sus ideas “demasiado políticas”, señora.

Nicaragua, tan violentamente dulce
(el título no tiene que ver con nada, pero ya que me agarró por Cortázar no me quería perder de usarlo)
La hipocresía del periodista independiente sostiene que hay libertad en los medios privados. Niega a sabiendas que cada medio nació como una expresión política. (¡si hasta clarín era desarrollista!) Y niega, quizá “a ignorendas”, que toda actividad periodística es una expresión ideológica. Y lo más perverso de su discurso es que propone como paradigma de su pretendida apolítica búsqueda de la verdad que esa actividad debe estar patrocinada por empresas privadas. Lo divertido es que 678 tiene mucha publicidad de ese tipo, y sin embargo para el periodista independiente seguimos siendo una maldita y sucia propaganda oficial.
No hay caso. Sólo el periodista independiente puede cobrar dinero y seguir siendo un alma pura en medio de tanto oficialismo.
Por lo pronto tendré que hacerme faquir para seguir diciendo lo que pienso sin que me acusen de chorro.

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Respuesta O’Donnell

Nota de Barragán: Maria O´Donnell me envió este mail a raíz de la nota que ustedes ya sabrán. Sabiendo que quienes leémos esta página somos gente tendenciosa, oficialista, y muchas veces fervorosa, les pido que los comentarios se hagan con el mayor respeto y sin ataques personales. Creo que todos nos merecemos tener nuestras discusiones sin lastimarnos.

Estimado Barragán. Antes que nada, una primera aclaración: yo también te aprecio y no creo que tu opinión sea una opinión comprada, porque puedo disentir sin acusar al otro de ser un mercenario.

Y si pudieras o quisieras publicar esta respuesta en el mismo medio donde escribiste tu nota (sólo te pido que sea sin edición), yo estaría agradecida (de mi parte la haré circular)

Insisto en lo que ya dije: 6,7,8 es un instrumento de la propaganda del Gobierno.

Lo mismo, exactamente lo mismo, afirmó Horacio Verbitsky y no leí ni escuché que le respondieras en lugar alguno.

Aunque somos cada vez menos, aún creo en el periodismo independiente, y con esto no quiero decir objetivo. Nadie es objetivo.

Pero el periodismo, si no tiene independencia del poder de turno, no es periodismo. Es propaganda.

No estoy inventando nada nuevo: en palabras que no recuerdo en forma textual ahora, Gabriel García Márquez decía el periodismo tiene que ser la mosca el oído del poder.

¿Es 6,7,8 la mosca en el oído del Gobierno? No lo creo… (¿hará falta argumentar?)

Pero tampoco está concebido como tal, y de ahí su éxito. Es obvio que está pensado y editado con otro objetivo. Objetivo que puede ser muy válido para un Gobierno en un contexto en el que los medios son parte de la batalla política, pero no es un fin periodístico el que persigue. 6,7,8 otra cosa y por eso deja fuera del programa cualquier tema que pueda dañar al gobierno (una nota al margen: en ese sentido, creo que la incorporación de Nora Veiras es interesante porque plantea matices)

Luego, ¿No te parece curioso que PPT tenga dos programas en un canal que recibió 70 millones de pesos en un año (un monto que representa el 70 por ciento del total asignado a los cinco canales de aire), siendo que ese canal viola la ley de medios que este gobierno promulgó y que ustedes tanto defendieron como la panacea? Es un canal que no cumple con los cupos de producción nacional. Financiamos con fondos públicos un puñado de programas nacionales y luego las latas extranjeras que dominan la programación. Extraño caso de subsidio a la producción extranjera en un canal con licencia del Estado nacional.

A ustedes que tanto siguen la aplicación de la ley de medios, ¿no les parece algo reprobable?

¿Y Hadad, que tiene muchas más radios de las que autoriza la ley? Tampoco merece mención.

¿Y Moneta, que compró varias radios juntas, muchas más de las permitidas, aún después de la sanción de la ley?

¿No son estos temas interesantes para 6,7,8? ¿O Clarín es el único medio para criticar por sus prácticas?

¿No te merece ninguna reflexión que el premio para Canal 9 por violar la ley de medios sean 70 palos?

¿No será el premio que recibe porque hay programas de PPT que le hacen propaganda al gobierno?

Vos mismo decís que gracias al Gobierno, ustedes están en un canal público: pequeña gran contradicción: si es un canal público, si funcionara como un canal público, el Gobierno no lo podría programar.

Pero claro, el Gobierno no le interesó regular la publicidad oficial ni sacar una ley de medios públicos, iniciativas que promueven esas mismas ONG que tanto usaron para avalar la ley de medios. Toman la parte que les conviene.

Finalmente, y a título de aclaración personal: si además de leer la columna de Sirvén te tomaras el trabajo de leer mi libro, verías que trata en extenso el tema de los auspicios y de los periodistas empresarios, y de la falta de independencia que esto representa, incluso cuento cómo se usa la publicidad privada, y la publicidad oficial, con la forma de auspicios en programas de cable sin rating para ganar el favor de periodistas que trabajan en grandes diarios. Por esta razón, no me siento tocada en nada cuando decís que de estas cosas no se habla en lo que ustedes llaman medios hegemónicos. Humildemente, estuve entre las pioneras al plantear estos temas.

Otro de los capítulos del libro habla sobre la publicidad en vía pública, y tiene una investigación que promovió una causa judicial que significó el procesamiento de José Pepe Albistur, por pautar en medios de su propiedad (es decir, por estar a ambos lados del mostrador) Albistur se fue del gobierno, pero nunca los escuché hablar de ese tema tampoco en Canal 7.

Por mi parte, la investigación hizo que señor Albistur, cuando era aún un funcionario poderoso, pidiera en una instancias muy alta que me echaran de mi trabajo. Esto fue antes de que estallara el debate por la ley de medios, cuando el Gobierno no tenía problemas con Clarín, y te puedo asegurar que no era fácil ni gratis abordar estos temas. Yo no descubrí el tema de la publicidad oficial ayer ni durante la discusión por la ley de medios.

Afectuosamente,

María.

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http://www.diarioregistrado.com/Politica-nota-46169-En-que-oreja-esta-la-mosca.html

En qué oreja está la mosca
Después de 300 posteos y luego de la carta de María O´Donnell, en respuesta a mi nota Las Pautas del Periodismo Independiente, mi editor me preguntó el viernes “¿y para cuándo la respuesta?”. Acá va, y quiere ser una ruta para que sigamos discutiendo. Por C. Barragán.

Respete las señales

Aunque sea desagradable la evocación a Neustadt este sí que es un Tiempo Nuevo. Un tiempo tan nuevo que muchos están tardando en comprender. Lo que pasó con la carta de María O´Donnell es una muestra de la novedad. Casi 300 posteos le responden a M.O. reconociendo que está en otra vereda política e ideológica, pero sin embargo no se utilizan insultos, ni descalificaciones, ni chicanas, ni los vomitados resentimientos que encontramos en La Nación, Perfil y demás cuando aparecemos los oficialistas.

Pero el respeto no es suficiente, el respeto es parte de esta manera de estar atentos, pensantes, y seguros de comprender los cambios que estamos viviendo y construyendo. Y este es uno de esos cambios: la discusión de ideas, la crítica. Que podamos todos nosotros estar discutiendo con M.O. es novedoso y sano. Hace unos años esto era impensable. El país cambia, y cambia de manera feliz para algunos y dolorosa para otros. Ya no hay pontífices del periodismo, ni del poder empresarial, ni de nada. Y si quedan algunos intocados, saben que ahora viven en un lugar donde nadie es intocable. Entonces hay nervios. Están inseguros. Pero acá hay gente que no se siente insegura, por eso no necesita el insulto.

Ganado suelto

Me sorprendió que M.O. quisiera exponerse de esta manera publicando su carta aquí. Aún sabiendo que tendría lectores hostiles. Y me sorprendió también que esa esperada hostilidad –yo la esperaba- fuese mínima, que las contradicciones se trataran sin apelar a ofensas. Y esa actitud de M.O. la diferencia de otros periodistas que sencillamente descartan discutir con nosotros, porque somos unos cuatro de copas, somos nadie, somos una mierda. Y sólo nos dedican una palabras de desprecio para después seguir por su camino. M.O. en cambio demuestra que está dispuesta a entrar en contacto con el monstruo –una excepción entre sus pares- ella también con convicciones, pero que no la llevan a pensar que no nos merecemos que nos dirija la palabra.

Cruce de caminos

Por ahora no creo que podamos ponernos de acuerdo. Yo sigo sintiendo que decirme que hago propaganda gubernamental me duele. M.O. asegura que no utiliza esa definición para ofenderme, pero igual me molesta. Me molesta porque insisto en que nuestras diferencias no son de método. No es que haya un método correcto de hacer periodismo y uno tramposo. Acá la diferencia es ideológica. Cuando un periodista elige qué informar está editorializando. De la infinidad de información que circula por el mundo minuto a minuto el periodista elige algunas. ¿Con qué criterio las elige? Partamos de la base de que el tipo es hiper-honesto: las elegirá porque le parecen importantes. ¿Y cuáles le parecerán importantes? La vara que mida ese tipo de magnitud será su ideología. ¿Es más importante que haya demasiados pobres? ¿Es más importante que mataron a un tipo en un asalto? ¿Es más importante que haya demasiados ricos? ¿Es más importante que una empresa estafó al Estado? ¿Es más importante que el Gobierno se fumó una guita? ¿Es más importante que un diario opere políticamente? El periodista decide porque tiene ideología. Y todos la tenemos. Hasta Macri que detesta lo ideológico la tiene, y la tiene más a flor de piel que muchos.

Fin de la banquina

Por eso lo de “la mosca en la oreja del poder” tal como lo toma M.O. resulta un concepto mecánico. Y si la definición es de García Marquez, hace un año espiado por el gobierno mejicano por considerarlo un agente de Fidel Castro, por lo menos hay que pensarlo. Por lo que sé García Marquez no está en la oreja de Fidel ni mucho menos. Creo no equivocarme que lo que propone es que molestemos al poder que nos molesta. Y el poder que nos molesta depende de nuestra ideología. El periodista Grondona está en la oreja de Cristina, pero no estuvo nunca en la oreja de Videla, ni en el de la Sociedad Rural. Aliverti, por su parte, anda siempre por otras orejas diferentes. Y otros, los más, no sé en qué oscuros agujeros.

Es bastante obvio que lo que García Marquez dice es que el periodista debe ser el contra-poder. Pero bueno, ahí hay que tener ojo para no perderse. Uno de los posteos a favor de M.O. (y reconozcamos que tuvo mala suerte con ése) aduce “cómo no va a ser el poder, si se llama Poder Ejecutivo”. Fijesé: Juan Carlos Mesa se llama así, pero es no es una mesa, es un señor.

Doble mano

M.O. me dice “vos mismo decís que gracias al gobierno ustedes están en el canal público”. No fue un lapsus mío, pensé un par de veces antes de escribirlo, sabiendo que en el universo republicanista decir eso es una blasfemia. Porque un gobierno republicano no debe influir prácticamente en nada de lo que ocurre en el país. Y si lo hace debe pedir permiso y conformar a todos. Lo pensé antes de escribirlo y me dije “para mí es una virtud del gobierno, o de sus funcionarios, que 678 esté en el Canal 7”. Y no quise esconderlo. Estoy muy contento, y lo estaba cuando era un televidente de 678, con el gobierno que permitió que ese programa existiera.

Tengo una hipótesis ¿no será que un país como Gran Bretaña puede tener una televisión pública pluralista porque carece de un multimedios tan poderoso que funcione como un factor de presión para el gobierno de turno? Lo del pluralismo en la TV Pública me suena parecido al postulado del libre mercado: compitamos libremente sin que el Estado moleste. Entonces yo que soy un elefante compito contra un mono tití. La TV Pública debería entonces tener una neutralidad informativa suiza, mientras los multimedios tiran misiles las 24 horas. Porque ahí sí la libertad de expresión es libertad para decir lo que se les antoje. Pero en la TV Pública no. Ahí sólo deberían decirse cosas que no molesten a nadie.

Duda: ¿en la BBC hablarán mal de la reina, criticarán las británicas matanzas en oriente, dirán que las Malvinas son nuestras? Quizá lo hagan todo el tiempo.

Ceda el paso

¿Por qué molestaba tan poco el Canal 7 del menemismo? Salvo porque la programación era una porquería y porque la plata se iba por el caño, no hubo desde el periodismo independiente demasiados pedidos de pluralismo y diversidad. ¿Por qué? Porque con Menem los problemas con los periodistas, fueran aprietes o sobres, ocurrían en silencio. Ahora los problemas los discutimos cuatros salames todas las noches y eso lo ve todo el país. No hay sobres ni aprietes, hay crítica pública. ¿Se puede ser más democrático que eso?

Por lo que sé este gobierno no acalló a ningún periodista crítico. La libertad de expresión ha llegado a un punto tan alto que los periodistas pueden crear sus universos como si fueran Ray Bradbury. Lo que hizo este gobierno es inventar un espacio para que se escucharan voces que no se escuchaban. Porque lo que está fallando acá es el derecho a la información. Esa es la oreja que nos tiene que importar, la del tipo que tiene que soportarnos todos los días diciéndole cosas.


El amor y la política – Norberto Galasso

http://www.diarioregistrado.com/nota-45896-El-amor-y-la-politica.html

En la historia de nuestro pueblo latinoamericano, se reiteran los casos de importantes figuras políticas unidas por una fuerte relación sentimental y al mismo tiempo, por un mismo ideal de redención social o nacional.

Pero, como la Historia no sólo la escriben los que ganan sino especialmente “los hombres que ganan” y no las mujeres, resulta que muchas admirables luchadores han quedado en el olvido o son apenas reconocidas sin otorgársele la debida importancia.

Una de estas mujeres fue Manuela Sáenz, quien luchó junto a Simón Bolívar. Como se sabe, Bolívar fue traicionado por su vicepresidente, Francisco de Paula Santander -indignidad que suele ocurrir en nuestra América Morena- y precisamente a Santander se lo acusó por el golpe comando del 25 de septiembre de 1828 en el cual intentaron asesinar a Bolívar, ocasión en la cual Manuela impidió el crimen, enfrentando a los conjurados y dando así tiempo a la fuga del Libertador.

Manuela salvó así a su hombre y al mismo tiempo a su líder político, a quien acompañó en una lucha que le había valido, años atrás, una condecoración del General San Martín.
Otro caso semejante es el de Elisa Lynch, en la cual encontró su gran compañera el mariscal Francisco Solano López, en su trágica epopeya de la Triple Alianza.

Aunque escocesa de nacimiento, Elisa unió su destino al de la Patria Grande Latinoamericana martirizada por aquel infame genocidio y cuando quince años después de la tragedia -luego de sufrir toda clase de humillaciones por parte de las damas aristocráticas- arribó al puerto de Buenos Aires, la abucheó un grupo de mitristas hasta que le abrió paso a bastonazos el poeta Carlos Guido Spano para rescatarla y protegerla.
En estas historias se puede ir más lejos, como cuando las guerrillas altoperuanas impidieron una y otra vez el avance de las fuerzas realistas. Allí combatió también una pareja, consolidando su amor en la lucha por la libertad: Juana Azurduy y Manuel Ascencio Padilla.

Una y otra vez enfrentaron a la reacción, pero en 1816, en la acción de Villar, Padilla fue muerto y degollado, siendo clavada su cabeza en lo alto de una pica en el pueblo de la Laguna. La Juana no pudo soportar semejante ignominia y tiempo después, al frente de sus amazonas, ocupó la Laguna y recuperó la cabeza de su esposo. Luego, acompañó la lucha de las guerrillas de Güemes en el Norte, ya con el título de Teniente Coronel que le otorgó el General Belgrano.

También se puede ir más cerca y recordar la entrega total de Evita junto a Juan Domingo Perón, donde la pasión por el compañero de lucha, se consolidaba en el común proyecto político de emancipación social.
Y por supuesto, se reitera en el matrimonio Kirchner, en estos días: más allá de la maledicencia de los diversos opositores, algunos para quienes no gobernaba él entre 2003 y 2007 sino que era ella la que dirigía; otros, para los cuales no era ella la verdadera presidenta entre 2007 y 2010 sino él quien gobernaba desde las sombras, míseras chicanas de quienes personificaban en el matrimonio su rechazo al avance popular, cuando resultaba evidente la complementariedad de ambos en la acción política.

También en este caso, las circunstancias produjeron la muerte de uno de ellos y la soledad del otro, soledad que sólo puede superarse con la presencia popular en las calles.
Néstor, a pesar del alerta de los médicos, no puso límite alguno a su militancia llevado hacia la muerte por su consecuencia porque, como él decía, no había llegado a la presidencia para abandonar sus convicciones sino para empujar en el camino de los cambios necesarios.

Esta vez no fue, como en el 52, que el hombre quedó solo prosiguiendo la lucha sino que, en cambio, Cristina vive su lucha por superar su dolor mientras redobla esfuerzos para continuar el camino que había comenzado con Néstor en las luchas estudiantiles del pasado.

En sus palabras de estos días, Cristina ratificó la clave de esa identidad en la lucha: “El nos diría seguramente: seguir adelante, para eso vinimos, a cambiar la Argentina”.

En todos estos casos, se ensamblan los afectos personales profundos con la identidad en el proyecto político de liberación.
Quizás todavía haya muchos que no lo entiendan porque se lo impide su cerrado sentido de clase que abomina de todo progreso popular y de los líderes que lo representan, y que, además, en su formación enciclopedista, conocen seguramente los entretelones de alcoba de las corruptas dinastías europeas, pero no comprenden estas historias de la propia patria, donde el amor no se expresa en predominio alguno entre dos seres que se complementan en la lucha política, sino que se sublima en una sola palabra: Compañeros.


Los números de 2010

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Algunos visitantes buscan tu blog, sobre todo por julia mengolini, imposible apagar tanto fuego, romero vuelta de obligado, julia mengolini fotos y german ibañez las raices del progresismo.

Lugares de interés en 2010

Estas son las entradas y páginas con más visitas en 2010.

1

Vuelta de Obligado – Polemica O’Donnell vs Romero en La Nacion noviembre, 2010

2

“Hay una nueva generación” – Julia Mengolini en Ni a Palos septiembre, 2010

3

Imposible apagar tanto fuego – Afiches homenaje a Nestor Kirchner noviembre, 2010

4

El combate de la Vuelta de Obligado – O’Donnel, Pigna, Di Meglio, Harari noviembre, 2010
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5

Cuadernos para la Otra Historia – Norberto Galasso (para bajar en formato PDF) noviembre, 2010


El idioma de Félix Díaz – Horacio González

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-158102-2010-12-05.html

Asistí a la conferencia de prensa que ofreció Félix Díaz, representante de la comunidad qom de Formosa. Escuchamos allí la vasta crónica de un sufrimiento que se arrastra a lo largo de la historia argentina. Precisamente, Félix Díaz pronunció pocas veces la palabra “Argentina”, pero cuando lo hizo se podía notar un matiz de angustia, de severidad pero de serena expectativa. Sería bueno que más dirigentes políticos, que más periodistas –hubo muchos, pero la conferencia no salió mucho en los diarios–, que más militantes de los grupos sociales y estudiantiles, hubieran escuchado ese modo de pronunciar el nombre que decimos muchas veces, sobre todo en el Bicentenario. “Argentina”. El matiz con que lo pronuncia Félix Díaz, inexistente en los lenguajes habituales del ciudadano rápido y del político ocupado (pues inventamos dialectos secos y sarcásticos para nuestras confrontaciones), me resultó profundamente conmovedor.

Ante el pulular de las cámaras, en la típica escena de captura nerviosa de imágenes, recordó los bosques, los cursos de agua y los pajaritos. Con una morosidad y un castellano perfecto, que es difícil escuchar entre nosotros, iba relatando paso a paso un hondo drama nacional. Los asesinatos de los habitantes de las comunidades indígenas no han cesado, eran muy graves cuando ocurrían en masa, en tiempos no tan lejanos, pero no son menos graves ahora, cuando actúan las tramas policiales que los ven como enemigos encarnando una ajenidad absoluta. Los gritos de los esbirros, “indio de mierda, te voy a matar”, eran recreados por Félix Díaz con una dicción perfecta, sin rastros de exaltación ni de rencor, para contar una tragedia, tal como lo habrían hecho los grandes relatores de la antigüedad, un Esquilo del río Bermejo.

“Aprendí castellano para decir estas cosas”, afirmó en una emocionante confirmación del valor de los idiomas cuando están cercanos a la justicia. El castellano de este hombre sensible y que anda con su hondera es tan nítido como vigoroso en su recuerdo de los orígenes de una lengua. Hablamos un castellano atravesado por certezas ya calcificadas y con muchos derechos ya conquistados. Lo hablamos bien o mal, pero con suficiencia, latiendo en su trasfondo indisfrazable muchas notas de encono y desafíos desdeñosos. Pero aquí no, Díaz hablaba de cosas graves con la lengua cercana a la justicia, al reclamo de vida y de respeto, entregando una escena primordial del modo en que se formaron los lenguajes del mundo. Lado a lado del derecho a formar una comunidad libre.

No es que no sepa de violencias. Su hondera para cazar pájaros, a la que se refirió varias veces, es un instrumento de caza y de autodefensa. También el lenguaje de Félix Díaz se halla cercano a la vida agreste, abrupta, inconsolable. Pensemos a estos pueblos, con estos dirigentes tan sutiles, como pueblos de la hondera, la tecnología ruda de los ancestros de la humanidad. Pero cuando dice “hondera” surge una verdad de lucha dicha con una calma que es la del hombre justo, no la del guerrero. Los pajaritos son signos de la naturaleza, vitalidad del bosque y también alimento. Esta áspera ambigüedad de las cosas es dicha con una serenidad que nuestras formas de detectar lo ambiguo ya ha perdido.

Piden tierras al país en que viven, en el país en que viven, y por el país que han aprendido a hablar en un idioma que los constituye no sólo en esa destreza idiomática, sino en una reivindicación que no tiene astucias ni laberínticas peripecias. Son tierras que les pertenecen. Lo dicen los papeles. Lo dice la misma historia nacional. Saben de qué se trata pues hablan de negociación y diálogo. Pocas veces he escuchado pronunciar la palabra negociación sin que me pareciera un término vicario, sumiso o taimado. “Indio de mierda, te voy a matar” es una aseveración que también habita el repliegue oscuro de la historia argentina. Toda una literatura encumbrada quiso exorcizarlo. Ni Echeverría ni Hernández ni Mansilla aceptaron ese grito, pero no supieron cómo apartarlo para siempre. Grito ancestral de una veta repudiable de una formación nacional, Félix Díaz habla de ella con profundo dolor, pues surge del país que es el suyo y que demasiadas veces ha entumecido la capacidad de escuchar el modo en que puede ampliarse hacia zonas más ricas de la justicia social.

El modo de usar la lengua argentina es una inflexión sugestiva que nace de los idiomas guaycurúes subyaciendo en su milenarismo lleno de quebraduras insondables, pues conoce el desprecio ajeno y las formas de injuriar propias que son la vida interior de toda lengua. No es una historia idílica, pues ninguna lo es. Pero en la expresión idiomática de Félix Díaz se halla no sólo la reivindicación de la tierra y la condena a la torpe represión, sino una promesa de ampliar la sensibilidad misma de la urdimbre cultural argentina. Cuando dice “criollos”, un tono de vacilación se apodera de lo que cuenta. Un leve acento de extrañeza sacude su relato, pues esos “otros” somos nosotros, a los que nos interroga con decisión y convencida ingenuidad, pues sabe que utiliza un término prestigioso por el que transcurre la leyenda central del país.

Ahí pone su interrogante, que si es atendido, es la propia autorreflexión de un país ampliando sus contornos y también sus contenidos. Jefe sereno, infortunado y perseguido, Félix Díaz sabe que cuenta con partes enteras de una formación nacional de la que conoce como nadie su lado hostil. Habla con respeto profundo de la Presidenta. Para miles y miles de argentinos, incontables espíritus desasosegados, imbuidos de la necesidad de los cambios que reclama la hora, un diálogo entre el idioma de Félix Díaz y el de la Presidenta de la Nación sería un acontecimiento capaz de recrear muchas dimensiones de la justicia, la razón y el idioma de los argentinos.


Bananas para el monito K – Carlos Barragan

http://www.diarioregistrado.com/Politica-nota-45271-Bananas-para-el-monito-K.html#D


 

Carlos Barragán reflexiona sobre diferentes temas de actualidad: De las “operaciones” conta el ministro de Economía hasta el asesinato de dos aborigenes en Formosa, pasando por el “ex progre” Martín Caparrós.

El odiado Amado (con licencia del rabino B.)

 El otro día estuvo Amado Boudou en el programa. Fuera del aire le dije que debía estar haciendo muchas cosas muy bien porque es el ministro al que más operaciones le arman, al que más le pegan, al que más detestan, al que más le manipulan lo que dice, al que más le inventan que están por echarlo, y de quien más piden que se vaya de una vez. No hay que entender de economía porque es sencillo: cuando a los jugadores de Mitre y de Magnetto les molesta lo que se hace con el dinero público, no hay dudas de que ese dinero no está yendo para donde a ellos les gusta. Y a donde a ellos les gusta que vaya la guita no es donde nos conviene a quienes nos la ganamos laburando. Si estuviera Cavallo consiguiendo “ayuda” crediticia, “modernizando” empresas y minimizando el “gasto” social, ¡qué de cosas hermosas le dirían!

 

Caparrós se las sabe todas

Usted entre acá y lea cómo Martín Caparrós explica que el peronismo es una mierda de clientelismo, hipocresía, mentiras, apropiación de los DDHH, y matanzas de indios (uso la palabra “indios” porque soy un kirchnerista de Roca). Lea también cómo para MC los derechos de los indios son un cliché de los pelotudos progresistas que no saben de historia. Lea y entérese que para MC el progresista es un infradotado que piensa que los indios deben vivir con arco, flecha y una pluma en la cabeza. Lea también que el genocidio de los americanos originarios “conmueve fácil” a los imbéciles –según MC– y que a raíz de esa sensiblería creen que los indios tienen derechos diferentes a los derechos de la gente sin tribu que vive en las villas. Lea y entérese que si ud apoya a este gobierno es un monito que salta feliz cuando Cristina le tira una banana. Caparrós se lo explica.

 

Gildo no hace milagros

En Formosa ocurrió una de esas cosas que suelen ocurrir en la Argentina remota. Los viejos remezones de la Campaña del Desierto en manos de tipos que quieren tierras gratis para hacer guita y se llevan la vida de la gente que vive en la tierra deseada. Los paisanos están solos, aislados, lejos, nadie los defiende, el estado provincial es amigo de los empresarios que en algún momento (cuando lo que ordena el juez amigo no alcanza) mandan a sus patotas/policías a matar y quemar y golpear y secuestrar. Entonces las necesidades de las políticas provinciales -las miserables- se entrecruzan con las necesidades del realismo político nacional. Uno mira y no lo acepta. Uno espera que Cristina lo agarre a Gildo de la oreja y le exija una respuesta acorde a la gravedad de lo que pasa. Uno que está conociendo el sabor ácido de los sapos que vienen como guarnición de cualquier acompañamiento político, piensa: esto no es un sapo. Esto es Lo Otro. Esto no es un defecto del proyecto político. Esto no pertenece. Gildo no es un defecto. Gildo nos está cagando y eso a muchos no nos gusta.


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